jueves, 10 de noviembre de 2011

Del microcuento y la micropoesía

Es común confundir un fragmento de prosa poética con un microcuento, especialmente porque el microcuento puede usar la prosa poética y aún la micropoesía como estrategia narrativa.
La poesía hace un mayor énfasis en la función connotativa del lenguaje, la cual tiene que ver con los efectos que generan las palabras sobre la mente del lector y que van más allá de su significado directo. Es la función relacionada con lo que se sugiere más que con lo que se dice. La narrativa es más denotativa y aunque lo connotativo siempre está en un plano más general y no suele estar de manera permanente durante el texto. Sin embargo en los microcuentos, por su brevedad, lo connotativo está directamente en la oración y en eso puede tender a confundirse con la poesía.
Dada la brevedad, en ocasiones se recurre a los mismos recursos como son las figuras literarias y los juegos de palabras: la alegoría, las paradojas, las metáforas, el sarcásmo, etc.
Puede decirse que en la poesía una característica indispensable es el ritmo. La forma como suenan las palabras es esencial en un micropoema. En un microcuento en particular un adecuado manejo del ritmo puede ser llamativo e incluso determinante, pero no es una característica indispensable.
Otro aspecto que es importante resaltar es la relación de la poesía con la imagen. Esta relación se da en dos sentidos: la forma en que una buena poseía tienen la capacidad de hacer evocar imágenes y sensaciones al lector; y la imagen que forman las palabras al interior del poema. Sin embargo estas características también pueden estar en un microcuento. Un buen microcuento debe generar una imagen de la  historia o historias que cuenta al interior del lector y también puede jugar con la ubicación de las palabras como recurso narrativo.
Tal vez una diferencia importante está en que el microcuento narra acciones y "el verbo" es su protagonista, mientras que en la poesía, aunque desde luego hay verbos el énfasis está en "lo adjetivo". No es tan importante lo que se dice sino cómo se dice. Desde luego un microcuento con demasiados verbos se puede echar a perder, tal como le sucede a una poesía que abuse de los adjetivos.
También hay que tener en cuenta finalmente que los géneros y subgéneros no tienen unos linderos precisos y se entremezclan sin pedir permiso. Así, es posible que un microcuento pueda ser micropoema sin dejar de ser microcuento.

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